De una napolitana con horno italiano a pastas con historia y sushi de alto nivel: cinco paradas obligadas para comer rico en San Martín.
San Martín de los Andes tiene una escena en crecimiento: lugares con identidad, con oficio, con producto. No hace falta buscar mucho. Hace falta saber dónde ir.
La ciudad ya no es solo paisaje. El lago, los pinos, la nieve en invierno: todo eso sigue. Pero abajo de ese telón hay cocineros que trabajan bien, que consiguen producto local, que piensan lo que ponen en el plato. Cinco lugares que lo demuestran.
Matías Damonte y Martín Lavia esperaron años para abrir esto. Durante la pandemia, guardaron el horno italiano en un depósito. El 1 de enero de 2025 abrieron Boccon, y valió la espera.
La masa fermenta 48 horas en frío. El horno trabaja a temperatura alta. El resultado es una napolitana que se sostiene sola: la margarita es impecable, la Boccon —jamón crudo italiano, rúcula, stracciatella y aceitunas negras— es un argumento de peso. También salen bien la de mortadela con pistacho y la Secuoya, con cebolla caramelizada y ricota. Los jueves hay vinilos en vivo. Tienen opciones gluten free y take away.
Instagram: @bocconpizza
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Alejandro Marchant construyó en Merken un refugio gastronómico que funciona de mañana a noche. De día es panadería y café: masa madre, biga italiana, grano microtostado en máquina italiana. De tarde y noche es cocina patagónica con oficio.
La milanesa XL es un clásico de la casa. El lomo de ciervo con salsa oscura, vino tinto y morillas es el plato que justifica volver. El café está trabajado con obsesión, lo que en San Martín no es un detalle menor. Para los que llegan de una caminata o una jornada en la nieve, Merken es el lugar.
Instagram: @merkensma
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Nico Urquiza puso a Pantera frente a la plaza principal y en primer piso, con vista. El sello del lugar es el servicio: presente, informado, sin sobreactuar. Eso en San Martín, donde el turismo masivo empuja hacia lo mecánico, es un mérito.
El sushi es fresco y bien ejecutado. La cocina patagónica moderna aparece en el risotto de cordero, en la trucha de temporada, en los platos con hongos y ciervo que rotan según lo que el territorio ofrece. Carta de vinos, destilados y coctelería. Maridaje disponible.
Ubicación: Frente a la Plaza San Martín, primer piso
Instagram: @panterabistro
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Esteban Schniepp es pescador y cocinero. Define su estilo como cocina internacional con técnica francesa aplicada al producto local: hongos, frutas finas, ciervo, trucha. Torino es un clásico de San Martín que sigue con energía de presente.
El risotto de hongos —morillas, gírgolas, boletus, shiitake, portobello— es uno de los mejores platos de la ciudad. El salmón con salsa de vermú naranja y demi-glace es otra razón para quedarse. Cuando aparece el goulash en carta, no hay que dudar. Trabaja con una red de productores locales consolidada.
«Técnica francesa aplicada al producto patagónico. El risotto de hongos es uno de los mejores platos de la ciudad.»
Instagram: @torino_restaurantesushibar
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El edificio donde funciona Doña Quela fue el primer hotel de San Martín de los Andes, construido en 1910. Esa historia se siente en el ambiente, en los materiales, en el piano que algunas noches acompaña la cena.
La especialidad es la pasta casera: ravioles y sorrentinos de trucha con salsa de hongos, rellenos de cordero o ciervo según la temporada. No hay artificio ni relato inflado. Hay masa hecha a mano, producto regional y un lugar que sabe lo que es desde hace mucho tiempo.
Instagram: @donaquela
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