Lucio es el capitán de una nave que comenzó a viajar lentamente y hoy es un barco enorme, repleto de aventuras.
Lucio Bellora llegó a la gastronomía desde la publicidad. No cocina, no produce. Lo suyo es otra cosa: la arquitectura de experiencias, la construcción de plataformas, el arte de hacer que las cosas sucedan. Bariloche a la Carta —BALC—, el festival que dirige, cumplió once ediciones en octubre de 2025. Esta charla fue grabada en el medio de la carpa del callejón central de la feria, con los puestos armándose a los costados y la gente empezando a entrar.
Para Lucio, BALC es "una gran plataforma de promoción de la ciudad a través de uno de sus grandes diferenciales, que es la gastronomía". Pero esa definición se queda corta cuando describe lo que en realidad sucede: un punto de encuentro donde se cruzan el productor, el cocinero, el trabajador gastronómico, los turistas, los vecinos. Una mezcla que genera, dice, "un clima indescriptible si no lo viviste".
El festival ocupa el Centro Cívico de Bariloche —"no es un lugar para hacer eventos de este tipo, por lo menos"— y lo transforma en cinco sectores distintos, cada uno con su propia curaduría gastronómica, música, iluminación y propuesta. Una ruta de vinos de Río Negro, cocineros de otras regiones mezclados con los locales, pop ups, clases, catas. "En un momento son cinco ferias en una", resume.
"Mientras está pasando este festival, estamos escribiendo el próximo."
El impacto sobre la gastronomía local es concreto. Los 85 restaurantes que participan en el circuito pasan tres meses diseñando sus propuestas. BALC les fotografía cada plato y los publica con descripción y precio. "En una ciudad turística esta clarificación de la transacción es espectacular", dice. Hay un premio popular —el mejor plato lo vota la gente y se vende todo el año— y un premio de jurado, el Menú Río Negro, que empuja a los restaurantes a buscar productores locales. "Cada final de Bariloche a la Carta, la gastronomía de nuestra ciudad es mejor."
Once años, pandemia incluida. BALC fue el primer evento que se realizó en pandemia en la Argentina. Cada edición llegó con su propia incertidumbre —elecciones, crisis económica, parate de consumo— y cada vez el festival siguió adelante. "Somos supervivientes", dice Lucio. Y mientras lo dice, a su alrededor la feria está por explotar.